La charla arrancó con Moria Casán a puro recuerdo y sin esconder nada. En el programa de Lila Cosma, por Telesol, la artista repasó su infancia, su forma de pensar y cómo fue armando esa personalidad que la volvió inconfundible.
Entre anécdotas, contó que de chica se iba a la cama a pensar y pensar, como si la cabeza no le diera tregua. “Yo lo que te puedo decir es que de chiquita me iba a la cama a pensar”, recordó, con esa manera suya de decir las cosas sin mucho adorno.
También habló de una decisión que, según ella, le cambió el humor de la vida: dejar los celos. Dijo que lo resolvió en unas vacaciones en el campo de sus abuelos, mientras se hamacaba, y que desde ahí empezó a sentirse mejor consigo misma. “Desde esa etapa de mi vida que decidí sacar mi celo, creo que empecé a ser feliz”, sostuvo.
La entrevista siguió por el lado de las decisiones, los amores, las separaciones y los viajes. Me priorizo para no sentir culpa, dijo, dejando en claro que siempre buscó moverse sin perder el eje ni tirar por la borda lo que construyó.
Después llegó el turno de la anécdota que se hizo viral en una entrega de premios. Casán explicó que no escuchó bien por un problema de sonido y creyó que le hablaban a ella. “Yo pensé que me dijo algo para mí y dije: ‘Gracias, mi amor’, y me fui”, contó, así de simple. También habló de su vestuario y de cómo elige ropa que le permita estar cómoda sin perder personalidad; al final, saludó con cariño a la gente de San Juan y remató con una frase bien suya: “El interior es mi país”.

