La Fiscalía española movió la ficha y pidió avanzar con la investigación contra Julio Iglesias por presuntos delitos de abuso sexual y explotación laboral. El caso salió de la nada no: viene de denuncias de dos exempleadas que trabajaron en sus residencias durante 2021.
Según el planteo, los hechos habrían ocurrido en propiedades de Bahamas y República Dominicana. Ahora la pelota quedó del lado de la Justicia española, que deberá definir si abre o no una investigación judicial.
La historia ya había tenido un primer capítulo en enero, cuando la denuncia fue archivada porque se entendió que los tribunales de España no tenían competencia. Pero el Ministerio Público cambió de criterio y consideró que la Audiencia Nacional sí puede revisar el caso.
Las denunciantes, identificadas como Rebeca y Laura para resguardar su identidad, describieron presuntos controles extremos, tocamientos no consentidos, humillaciones y malos tratos. Las acusaciones fueron difundidas por el medio español elDiario.es, en una investigación hecha junto con Univisión Noticias.
Del otro lado, Julio Iglesias, de 83 años, rechazó todo y dijo que las acusaciones son “absolutamente falsas”. Por ahora no hay declaración de culpabilidad, así que el expediente recién empieza a caminar; ¿quién dijo que este mambo iba a ser corto?

