La situación judicial de Callejero Fino volvió a complicarse y no pinta liviana. El fiscal Cosme Iribarren pidió que Simón Natanael Alvarenga siga detenido con prisión preventiva por la causa de portación ilegal de un arma de guerra.
El planteo ahora tiene que resolverlo la Justicia, así que por ahora el músico sigue en el centro del bardo. La discusión gira alrededor de si corresponde que continúe privado de su libertad mientras avanza la investigación.
Alvarenga está detenido desde el 30 de agosto, cuando lo frenaron en un control vehicular en Villa La Ñata, partido de Tigre. En la Volkswagen Amarok en la que circulaba encontraron una pistola Glock calibre .40 con la numeración suprimida y 12 municiones.
La fiscalía sostiene que hay riesgo de fuga y usó ese argumento para pedir la preventiva. El pedido llegó después de varias semanas de actuaciones y de la declaración que Callejero Fino hizo ante la Fiscalía de Benavídez.
Otro punto que miran los investigadores es la camioneta. Según las pericias del expediente, Alvarenga habría usado el vehículo sin acompañantes durante las 48 horas previas al operativo, un dato que para la fiscalía no quedó colgando por nada.
La defensa, en cambio, dijo que el arma no era de su propiedad y cuestionó la calificación legal del hecho. La causa empezó como una posible tenencia ilegal de arma de guerra, pero después el fiscal cambió la imputación a una presunta portación ilegal, más pesada que la anterior.
Además, en el expediente aparece un antecedente penal previo: el cantante había cumplido una condena por robo a mano armada. Con ese panorama, la pelota quedó del lado de la Justicia, que ahora tiene que decidir si sigue preso o si cambia la historia.

