Cada 23 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Perro Adoptado, una fecha que pone la lupa sobre la adopción responsable. Porque llevar un perro rescatado a casa no es un impulso de domingo: es un compromiso de todos los días.
En Argentina, la cuenta viene pesada. Una estimación difundida en enero de 2025 por el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires habló de unos 20 millones de perros en situación de calle, casi la mitad de la población canina del país.
Y ahí aparece la otra parte del asunto: solo uno de cada diez logra ser adoptado. Por eso, no alcanza con abrir la puerta de casa; también hay que sostener alimentación, atención veterinaria, vacunación y un lugar digno para vivir.
En ese camino, también se vuelve clave el laburo de refugios y organizaciones que rescatan animales y buscan familias para ellos. No es magia ni se arregla con un gesto lindo en la foto: hay que ponerle constancia, tiempo y ganas de verdad.
En paralelo, Old Prince impulsó el primer Registro Nacional de Perros y Gatos, una herramienta digital y gratuita que permite cargar nombre, foto, ciudad y datos de contacto del tutor. Desde su lanzamiento, más de 27.000 mascotas fueron inscriptas, y el 79% de los tutores dijo haber elegido la adopción. ¿Quién dijo que un gesto responsable no puede mover manso quilombo del bueno?
Además, Agroindustrias Baires, junto con Old Prince, Kongo y Fawna, empuja Comunidad Baires, una campaña que convierte envases vacíos en ayuda para refugios y reciclado. Solo entre enero y junio de 2026, la iniciativa donó cerca de 150.000 kilos de alimento balanceado y recuperó más de 150.000 envases; nada mal para una movida que hace bien por todos lados.

