Brasil va a las urnas este domingo 4 de octubre con una pelea bien pareja entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Las encuestas le dan una ventaja al actual mandatario, pero el tablero sigue abierto y con pinta de segunda vuelta.
La campaña terminó con acusaciones cruzadas, preocupación por la plata y una polémica religiosa que metió más ruido del necesario. O sea: un cierre con todos los ingredientes, de esos que dejan a más de uno mirando el domingo con el café en la mano.
Si nadie supera la mitad de los votos válidos, habrá balotaje el 25 de octubre. Lula busca un cuarto mandato, mientras que su principal rival es el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
El frente judicial también pesa en la campaña. Jair Bolsonaro permanece detenido tras ser condenado por la tentativa de golpe de Estado posterior a su derrota en 2022, y eso atraviesa de lleno la discusión política.
En la economía, el tema que más preocupa es el gasto público, la caída de los ingresos y el consumo flojo. A eso se suma una inflación que volvió a moverse: el IPCA-15 subió 0,7% en septiembre y acumuló 4,47% en los últimos 12 meses.
También hubo ruido por la decisión del gobierno de Lula de prohibir las apuestas de cuota fija, las famosas bets. Y mientras San Pablo, Río de Janeiro y Minas Gerais aparecen como claves, la cuenta final se va a definir voto a voto. ¿Quién se queda con la posta?

