Brasil ya puso la tropa en marcha: unas 25.000 personas de las Fuerzas Armadas saldrán a cubrir la segunda vuelta electoral del próximo domingo.
El despliegue apunta a cuidar la seguridad y la logística de la votación entre Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, y Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal. No es poca cosa: hay urnas, caminos largos y zonas donde llegar ya es una aventura.
El operativo alcanzará 306 municipios de 11 estados, con participación de la Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea. Todo irá coordinado con la Justicia Electoral y los organismos de seguridad pública para que la votación y el escrutinio salgan sin tropiezos.
Además, habrá apoyo logístico en otras 39 localidades de ocho estados, sobre todo en lugares de difícil acceso. Ahí entran aviones, helicópteros, embarcaciones y vehículos militares para mover urnas electrónicas, materiales y personal electoral.
Según el Ministerio de Defensa, la movida busca preservar el orden público y garantizar el libre ejercicio del voto. En resumen: cuando la geografía se pone pesada, el Estado mete motor y hace que la elección no quede picando.

