Brasil va a las urnas este domingo con la política bien picante y sin margen para distraerse. Son 158 millones de personas las convocadas para elegir presidente, legisladores y gobernadores.
La pelea grande está entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal. Los sondeos los muestran arriba, pero a ninguno le alcanzaría para liquidar la historia en primera vuelta.
La votación se hace entre las 8 y las 17, hora de Brasilia. Si nadie pasa el 50 % de los votos válidos, los dos más votados se cruzan de nuevo en el balotaje del 25 de octubre.
Además de la fórmula presidencial, se renuevan 513 bancas de Diputados y 54 lugares del Senado. También se eligen las 27 gobernaciones, incluida la del Distrito Federal, así que la boleta viene cargadita y no perdona distracciones.
Cada votante deberá marcar seis opciones en la urna electrónica. Para votar, hace falta documento con foto o datos biométricos, y el sufragio es obligatorio para brasileños alfabetizados de entre 18 y 70 años; el resto puede decidir si participa o no.
La elección también mueve la aguja en temas pesados: el Supremo, la relación con Estados Unidos y la agenda ambiental. Con Lula o con Bolsonaro, Brasil no está eligiendo solo un presidente; está decidiendo hacia dónde quiere ir, ¿o no?

