Dos explosiones hicieron temblar un cuartel militar de Bolivia y dejaron un saldo durísimo: dos muertos, 81 heridos y siete desaparecidos. El hecho pasó el viernes por la tarde en Viacha, a unos 22 kilómetros de La Paz.
El estallido desató un incendio de gran magnitud y provocó daños adentro de la unidad y en casas cercanas. Entre los heridos hay civiles, militares y policías, y al menos ocho siguen en estado crítico.
Las detonaciones ocurrieron cerca de las 14:30 y, según las primeras versiones, estuvieron vinculadas con material pirotécnico y explosivos. El ministro de Defensa boliviano, Ernesto Justiniano, dijo que todavía buscan determinar qué material intervino en la segunda explosión, la más fuerte de todas.
Las primeras averiguaciones apuntan a que la primera deflagración habría sido por pólvora negra. Después vino el segundo estallido, descrito por el funcionario como “enorme”, y ahí quedó el verdadero bardo: puertas, ventanas y varias viviendas terminaron dañadas por la onda expansiva.
Además, decenas de familias fueron evacuadas y llevadas a una escuela cercana, donde recibieron frazadas, alimentos y asistencia. La empresa Delapaz informó que alrededor de una veintena de barrios de Viacha quedaron sin servicio eléctrico, mientras siguen las tareas de búsqueda entre los escombros. ¿Todavía falta saber qué pasó ahí adentro, no?

