En Francia se armó un bardo grande con las protestas estudiantiles. Según los organizadores fueron 450.000 personas; para el Ministerio del Interior, 250.000.
La movida fue este martes y tuvo reclamos bien concretos: más plata para educación, mejores condiciones en los centros y más profesores. También apuntaron a la falta de personal en los barrios más desfavorecidos, donde la cosa viene floja hace rato.
Como para que no se desmadre más, las autoridades desplegaron un fuerte operativo policial. Venían de varios días de bloqueos y choques que dejaron heridos, y la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria dijo que 1.800 institutos seguían bloqueados.
Mientras tanto, Emmanuel Macron se reunió con ministros en el Palacio del Elíseo para revisar la situación. Entre ellos estuvieron Sébastien Lecornu, Laurent Nuñez y Edouard Geffray, en una jornada que dejó al Gobierno buscando cómo bajar la espuma sin quedar pagando.
El conflicto ya tuvo episodios graves: un adolescente de 15 años perdió una mano en Lens y otro de 16 años perdió la visión de un ojo en Tours. Las investigaciones siguen abiertas, mientras las protestas ya se metieron también en universidades. ¿Se le viene otro round al Gobierno francés?

