El argentino Rafael Grossi quedó segundo en la quinta votación informal del Consejo de Seguridad para elegir al próximo secretario general de Naciones Unidas. La cosa sigue abierta y, por ahora, nadie se puede colgar la medalla.
El actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sumó seis votos de “alentar”, siete de “desalentar” y dos “sin opinión”, según varios medios. Venía de otra ronda con mejores números, pero igual se sostuvo en la pelea.
Grossi perdió dos apoyos respecto del 29 de septiembre, aunque escaló una posición porque otros candidatos cayeron más fuerte. En su entorno remarcaron que el diplomático se mantuvo firme pese al sube y baja de las rondas, un verdadero ajedrez de pasillo.
La costarricense Rebeca Grynspan siguió primera con nueve votos favorables y seis negativos. Más atrás quedaron la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, el senegalés Macky Sall, la española María Fernanda Espinosa, el ugandés Olara Otunnu y la ecuatoriana Ivonne A-Baki.
Para avanzar, un candidato necesita al menos nueve votos favorables entre los 15 miembros del Consejo y no puede recibir el veto de Estados Unidos, China, Rusia, Francia o Reino Unido. O sea: no alcanza con sacar buena nota, también hay que esquivar el portazo de los pesados. ¿Quién se queda con la silla grande?

