La casa donde Gabriel García Márquez vivió sus últimos 39 años en Ciudad de México cerró sus puertas al público por falta de recursos. El lugar, conocido como Casa de la Literatura y ubicado en el barrio Jardines del Pedregal, ya no recibe visitas y se queda sin una de sus propuestas más cercanas para quienes querían conocer de cerca el mundo del Nobel colombiano.
La novedad la confirmó Emilia García, nieta del escritor y una de las impulsoras del proyecto. Según explicó, la idea de convertir la vivienda en un museo sigue en pie para el futuro, pero el valor actual de la entrada —400 pesos mexicanos, unos 73.000 pesos colombianos— no alcanzó para cubrir los gastos de mantenimiento. La información fue difundida por el diario colombiano El Espectador.
La casa está en la calle Fuego 144 y fue el hogar de García Márquez junto a su esposa, Mercedes Barcha, desde 1975 hasta la muerte del escritor en 2014. En 2021, el espacio fue transformado en centro literario, con la venta de objetos personales y memorabilia, según la página oficial del gobierno de Ciudad de México.
Mientras estuvo abierta, el público podía recorrer muebles, cuadros, fotografías, libros y otros objetos del autor. También se podía ver el estudio del fondo del jardín, donde se conservaba la mesa en la que escribió obras como Crónica de una muerte anunciada, El amor en los tiempos del cólera y Vivir para contarla.
Para quienes siguen la obra de Gabo, el cierre pega fuerte: no solo era una visita cultural, también era una forma de acercarse al lugar donde recibió, en 1982, la noticia de que había ganado el Premio Nobel de Literatura. Además, su vínculo con México fue muy fuerte: en esa misma capital escribió Cien años de soledad entre 1965 y 1967, en otra casa ubicada a unos quince minutos de su última residencia.
En un discurso del 22 de octubre de 1982, al recibir la Orden del Águila Azteca, el escritor definió a México como “otra patria distinta” que se le había dado “sin condiciones”. Ese lazo, que marcó gran parte de su vida y su obra, ahora queda un poco más lejos para el público que ya no podrá entrar a la casa.

