El papa León XIV pasó una noche tranquila este miércoles en el hospital Gemelli de Roma, donde sigue internado tras una operación por un adenocarcinoma pulmonar.
La intervención se hizo el martes y consistió en sacar el lóbulo inferior del pulmón derecho. Desde el Vaticano contaron que la cirugía salió bien y que no hubo complicaciones, así que por ahora el panorama viene sin sobresaltos.
El parte médico difundido ese mismo día confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar. Ese resultado salió del examen histológico hecho durante la operación, que ratificó lo que ya habían sospechado en los estudios previos.
Para retirar la zona afectada, los especialistas usaron una técnica mínimamente invasiva asistida por video. El comunicado oficial remarcó que el procedimiento fue exitoso y que, al terminar, el pontífice despertó con normalidad.
Después de un rato de observación, volvió a su habitación en el décimo piso del Policlínico Gemelli. Según fuentes vaticanas citadas por la agencia EFE, incluso pidió la cena después de la operación. Ahora resta seguir de cerca su recuperación, sin apurarse ni hacerle jugar al héroe, ¿no?

