Llegó el martes 13 y, como pasa cada vez que cae esta fecha, se prende la alarma de la superstición. En Argentina y gran parte de Latinoamérica, hay quienes no le quieren ni hacer un guiño al destino.
Para algunos es puro cuento y para otros, mejor no tentar a la suerte. El refrán más repetido ya se sabe: hay cosas que hoy conviene dejar quietas, por las dudas.
La idea de mala fortuna mezcla dos viejas cargas simbólicas. El martes quedó asociado a Marte, dios romano de la guerra, y el número 13 arrastra fama de “número complicado” en varias tradiciones.
De ahí sale la lista clásica que muchos tienen en la cabeza: no casarse, no embarcarse, no arrancar viajes largos y tampoco largarse con mudanzas. ¿Casualidad o puro folklore para no quedar pagando?
La costumbre también suma otros cuidados bien conocidos: esquivar las escaleras abiertas, no cruzarse con gatos negros y hasta dejar de lado la ropa amarilla. Para los más creyentes, la receta incluye sal, vinagre, laurel y hasta una cintita roja en la muñeca.

