El Senado de Paraguay le soltó la mano a Santiago Peña y lo destituyó por unanimidad, con 44 votos. El presidente no apareció por el recinto y, mientras tanto, siguió activo en redes. Un clásico de la política cuando el tablero se pone pesado.
Ahora la mira está puesta en Pedro Alliana, actual vicepresidente, que debe asumir como nueva autoridad política del país. Afuera del Congreso paraguayo, además, había una multitud siguiendo la película bien de cerca.
La sesión llegó después de que la Cámara de Diputados también aprobara la destitución, con 78 votos. Antes, el Senado rechazó la prórroga que había pedido Peña: 39 votos en contra, tres a favor, dos abstenciones y una ausencia.
La defensa del mandatario, con los abogados Ricardo Preda y Adolfo Ferreiro, habló de violación del debido proceso y pidió que se aceptara la renuncia. Del otro lado, la fiscal acusadora Rocío Vallejo apuntó a un presunto vínculo comercial entre Peña y el Grupo Vázquez, y mencionó fondos del Instituto de Previsión Social por u$s800 millones.
Peña, por su parte, escribió en X que presentó su renuncia “para evitar más daño al país” y pidió bajar la tensión. Mientras tanto, también se conocieron renuncias en su equipo, entre ellas la de José Alberto Alderete, Javier Giménez, Roberto Moreno y Enrique Riera. ¿Se terminó la novela o recién arranca otro capítulo?

