El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia en medio de una crisis política y financiera que venía subiendo como espuma. El sacudón arrancó por la intervención de Ueno Bank, que dejó a millones de clientes sin acceso a sus ahorros.
Peña comunicó su decisión en un mensaje grabado que difundió en su cuenta de X. “Tomé la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República”, dijo, y explicó que lo hacía por la estabilidad del país y la paz social.
La jugada se conoció después de dos jornadas seguidas de protestas en Asunción. Miles de personas salieron a la calle para reclamar la devolución de su dinero y pedir la salida del mandatario, en un clima que se puso pesado.
Mientras tanto, en la Cámara de Diputados se discutía un pedido de juicio político contra Peña y su vicepresidente, Pedro Alliana. La movida tenía respaldo de la oposición y también del oficialismo, así que el tablero quedó bien revuelto.
La crisis empezó el martes, cuando el Banco Central de Paraguay intervino Ueno Bank por problemas de solvencia y suspendió sus servicios. La entidad concentra los depósitos de alrededor de tres millones de personas, casi la mitad del país. ¿Y ahora quién ordena este despelote?

