Después de los fuertes sismos registrados en Colombia, Rusia, Azerbaiyán, Indonesia, Grecia y España, volvió una pregunta que también se escucha cada vez que tiembla en algún rincón del mundo: ¿por qué parecen acumularse tantos terremotos seguidos?
La respuesta, según explicó el geólogo Diego Winocur, profesor del departamento de Ciencias Geológicas de la UBA, no pasa por una cadena de temblores que se disparan entre sí. O sea: que uno ocurra cerca en el tiempo de otro no significa que haya una relación directa ni un efecto dominó.
Lo que sí hay detrás es el movimiento constante de las placas tectónicas, esas enormes piezas de la corteza terrestre que se rozan, chocan y acumulan tensión en sus bordes. Cuando esa presión ya no aguanta más, se libera de golpe y aparece el sismo.
Winocur señaló además que la mayoría de estos eventos recientes se dio justamente en zonas de contacto entre placas, donde la fricción es permanente. Esa energía liberada viaja por la Tierra en forma de ondas y termina sintiéndose en la superficie.
Uno de los casos más claros es el de Indonesia, que forma parte del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, un arco geológico de unos 40.000 kilómetros que concentra cerca del 90% de la actividad sísmica del planeta y casi tres cuartas partes de sus volcanes activos. Ese corredor bordea la costa oeste del continente americano y sigue por Alaska, Japón, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Nueva Zelanda.
En ese contexto aparece la subducción, que es cuando una placa oceánica se mete debajo de otra. Ese proceso no solo genera calor y magma, sino también una enorme presión que termina liberándose en forma de terremotos.
El especialista aclaró, además, que la ciencia no puede anticipar si habrá más o menos sismos: “No hay proyecciones de aumentos o disminuciones de sismos; siempre están ocurriendo”.

