El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, movió las fichas y adelantó las elecciones generales al 29 de noviembre. La decisión llegó después de que el Congreso le volteara dos decretos sobre vivienda impulsados por su gestión.
La derrota parlamentaria fue el viernes y terminó de acelerar una definición que cambia el calendario previsto. Los comicios estaban fijados, en principio, para 2027, pero Sánchez resolvió disolver las Cortes y llamar a las urnas.
El anuncio se hizo en el Palacio de la Moncloa, donde el mandatario defendió su gestión y planteó la elección como una pulseada sobre el rumbo de España. O sea, no era una discusión menor: le tocó apretar el botón y salir a la cancha antes de tiempo.
El escenario ya venía cargado por la movilización social tras el desahucio de una mujer de 87 años en Madrid. A eso se suman los escándalos y causas judiciales que rozan a personas de su entorno, entre ellas su esposa y excolaboradores del Partido Socialista.
Además, pesan las críticas por la situación migratoria en Ceuta, luego del ingreso de miles de personas desde Marruecos a fines de julio. Mientras tanto, las encuestas que citó AFP ponen al Partido Popular arriba, aunque sin mayoría absoluta. ¿Y ahora quién junta los votos?

