Donald Trump le bajó el pulgar a la propuesta de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. La pulseada sigue picando fuerte en Medio Oriente.
“Hicieron una propuesta, pero la rechacé”, dijo el presidente ante periodistas. Y no dejó mucho margen para la novela diplomática: “ese acuerdo no sería aceptable”.
El plan de Teherán incluía abrir el paso marítimo en una semana y retomar las charlas sobre el programa nuclear. A cambio, pedía que Estados Unidos levantara su bloqueo naval y frenara las sanciones económicas.
Según explicó el canciller iraní, Abás Araqchi, la idea llegó a través de Qatar y contemplaba un plan de siete días. Mientras tanto, el estrecho sigue siendo una pieza clave para el petróleo y otros productos del comercio mundial, así que el bardo no es menor.
En paralelo, Estados Unidos mantiene el bloqueo sobre los puertos iraníes para presionar la economía del país. Con ese tablero, la pregunta es simple: ¿se viene arreglo o sigue el tire y afloje?

