Un vuelo de FlyDubai terminó en un susto mayúsculo cuando un copiloto atacó al capitán e intentó hacer caer la nave. A bordo viajaban unos 170 pasajeros, en su mayoría israelíes, rumbo a Tel Aviv.
El episodio pasó en pleno vuelo, cuando el avión sobrevolaba la frontera con Jordania. La aeronave bajó de golpe cerca de 5.000 metros en menos de 30 segundos, y ahí se prendieron todas las alarmas.
La maniobra hizo que la Fuerza Aérea de Israel desplegara aviones de combate, ante la sospecha de un secuestro o un atentado suicida. En ese momento, el asunto ya olía a quilombo grande y no había margen para dormirse.
La situación cambió cuando varios pasajeros entraron a la cabina, redujeron al copiloto y frenaron el sabotaje. Un médico a bordo atendió al capitán herido, mientras el avión lograba estabilizarse y aterrizaba de emergencia en Tabuk, Arabia Saudita, a las 9:45 hora local.
Después, las autoridades saudíes detuvieron e interrogaron al atacante, y FlyDubai mandó aeronaves de reemplazo para seguir viaje hacia Tel Aviv. ¿Quién iba a pensar que un vuelo comercial iba a terminar con el propio pasaje haciendo de guardia en la cabina?

