Un sismo de magnitud 7,7 sacudió Panamá este viernes y dejó a la gente con el corazón en la mano. Hubo al menos 27 heridos leves y más de 400 edificaciones afectadas, aunque no se registraron víctimas mortales.
El presidente José Raúl Mulino pidió calma y le encargó a la ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, y al Sistema Nacional de Protección Civil, Sinaproc, que informen sobre las consecuencias. “No se debe utilizar lo ocurrido para generar alarmas y desorden”, escribió en X.
El USGS había marcado primero una magnitud de 8,0, pero después corrigió el dato a 7,7. También ubicó el epicentro a unos 10 kilómetros al suroeste de Pitaloza Arriba, cerca del sur del país, y a una profundidad de 10 kilómetros.
El Instituto de Geociencias panameño registró el temblor a las 12:56 y contó cerca de 10 réplicas en los minutos siguientes. Para las 17:40, ya iban más de 100 réplicas, una de ellas de magnitud 6,6. Un temblor que no aflojó ni un rato.
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico había avisado por posibles olas peligrosas en Panamá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, Nicaragua, Guatemala, El Salvador y México, pero después dijo que la amenaza había pasado. En Ciudad de Panamá, la gente salió a la calle, el aeropuerto de Tocumen frenó un rato y después volvió a operar, ¿quién no se habría mandado a la vereda con semejante sacudón?

