La cuenta de los terremotos en Venezuela quedó hecha un verdadero rompecabezas. El Gobierno habló de 6.509 muertos, pero el Servicio Geológico de Estados Unidos estima un promedio de 53.000 fallecidos.
El mismo estudio calcula que hay un 81% de probabilidades de que el número real supere las 10.000 personas. La proyección se armó con la intensidad de los sismos, los antecedentes históricos y cómo está repartida la población.
El problema es que no hay un censo actualizado, y ahí la cosa queda más floja que tabla de surf en el desierto. Sin datos finos, cualquier balance serio termina caminando sobre arena.
Un análisis de The New York Times también puso la lupa sobre La Guaira, una de las zonas más golpeadas. Allí identificó 16 torres de viviendas públicas derrumbadas y un relevamiento satelital de Copernicus detectó cerca de 700 estructuras destruidas.
La incertidumbre también pega en los desaparecidos. Dos sitios armados por ciudadanos venezolanos reunieron más de 29.000 y 40.000 reportes, aunque advirtieron que puede haber duplicados o personas ya encontradas. El Gobierno actualizó su cifra por última vez el 24 de agosto; ahora, ¿quién pone en orden semejante lío?

