El Gobierno argentino fue al Tribunal Internacional del Derecho del Mar y pidió medidas provisionales para frenar la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte. El reclamo apunta contra actividades autorizadas por el Reino Unido.
Según informó la Oficina del Presidente, la jugada busca cuidar los derechos soberanos argentinos sobre la plataforma continental y evitar que el conflicto se agrande. En criollo: que no sigan moviendo piezas mientras la discusión sigue abierta.
La presentación se metió en el procedimiento arbitral que el Gobierno nacional arrancó el 28 de septiembre, bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, más conocida como CONVEMAR. Ahí la Argentina dice que defiende su soberanía y sus recursos naturales.
Además, el Ejecutivo sostuvo que el pedido se apoya en el artículo 290, inciso 5, de esa convención, que permite reclamar medidas urgentes mientras se arma el tribunal arbitral. También remarcó sus derechos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y los mares que las rodean. ¿La frase final? La de siempre: las Malvinas son argentinas.

