La situación de Fernando Cerimedo se puso más pesada en Bolivia. El consultor político argentino recibió una segunda orden de prisión preventiva y ahora lo quieren llevar al penal de Chonchocoro, que no es precisamente un hotel cinco estrellas.
La decisión la tomó el juez Douglas Borda después de una audiencia virtual que duró unas 6 horas. Dispuso 6 meses de detención preventiva por una investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
Mientras tanto, Cerimedo sigue alojado en Palmasola, en Santa Cruz de la Sierra, por otra causa vinculada a la presunta tentativa de feminicidio de su expareja, la abogada boliviana Nadia Beller, de 33 años. Según la acusación, ella sobrevivió tras recibir 3 disparos.
La defensa salió a cuestionar la resolución. El abogado Ernesto Giraldes dijo que la Fiscalía no logró demostrar de qué manera su cliente habría perjudicado al Estado. También advirtió por un eventual traslado a Chonchocoro y por los riesgos para su integridad.
Durante la audiencia, el propio Cerimedo negó las acusaciones y aseguró que no piensa escapar de Bolivia. “Yo no me voy a fugar, señor juez”, dijo entre lágrimas, al hablar de su situación personal y familiar. Encima, la causa ya viene cargada: hay investigaciones por violencia intrafamiliar, legitimación de ganancias ilícitas y hasta una presunta vinculación con el tráfico de drogas.
La Fiscalía también mira con lupa el dinero secuestrado en allanamientos: unos USD 500.000 en efectivo, además de bolivianos y euros. Cerimedo sostuvo que sus ingresos anuales rondan el USD 1 millón y que vienen de su trabajo como consultor y estratega político. ¿Cuánto más le queda por explicar?

