Ganar más plata ayuda, sí, pero hasta ahí nomás. Un estudio midió desde qué nivel de ingresos el bienestar deja de mejorar fuerte y lo llamó el “precio de la felicidad”.
La comparación salió de la plataforma financiera Remitly, con datos de un trabajo de Purdue University. Para que no quede todo en una nube de humo, ajustaron las cifras al poder adquisitivo y a la inflación de cada país.
El caso más llamativo es Eslovenia, el único país donde el salario promedio supera ese umbral. Allí, el ingreso anual medio llega a u$s42.800, contra un nivel estimado de u$s36.800.
En el otro extremo, la cosa se pone más áspera en varios países de la región. Argentina quedó en el puesto 42: el salario promedio anual es de u$s7.100 y el “precio de la felicidad” trepa a u$s19.600.
O sea, el ingreso medio local cubre apenas el 36,22% de ese umbral. En Chile, la cobertura llega al 60,9%, mientras que Paraguay, Ecuador y Brasil también quedan bastante lejos. ¿La felicidad, entonces, viene con recibo de sueldo o sigue haciendo la suya?

