La historia se movió rápido este viernes: detuvieron al exgobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri después de que la Corte Suprema confirmara su condena por corrupción. La causa gira alrededor del desvío de fondos públicos durante su gestión, un bardo que ahora pasó del expediente a las esposas.
Junto con él, también fueron arrestados su cuñado Juan Pablo Aguilera y el exministro Pedro Báez. A Urribarri y Aguilera los trasladaron a Paraná, donde quedarán a disposición de la Justicia para empezar a cumplir las penas.
La decisión llegó horas después de que el máximo tribunal rechazara los recursos extraordinarios de las defensas. La firma llevó las rúbricas de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, y dejó firme la condena que ya venía picando desde hace rato.
Urribarri había sido condenado el 7 de abril de 2022 a ocho años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. La investigación se enfocó en el direccionamiento de contrataciones de publicidad oficial del Gobierno de Entre Ríos entre 2010 y 2015.
Según la acusación, hubo pagos a empresas sin actividad real y un esquema de testaferros que habría beneficiado a Aguilera. El expediente también incluyó gastos vinculados a la Cumbre del Mercosur realizada en Paraná en 2014. ¿Y ahora? La cuenta judicial quedó clarita, aunque el papelón ya venía de antes.

