El calzado que llega de afuera no afloja y ya le está ganando terreno al local. En 2025 entraron 51,7 millones de pares por 721 millones de dólares, y el sector dice que la cuenta ya está en rojo.
Según la Cámara de la Industria del Calzado, la mitad de lo que se vende en Argentina es importado. Encima, el dato no incluye lo que entra de contrabando, así que el panorama viene más cargado que vidriera de outlet.
Los pares llegan sobre todo desde Indonesia, Brasil, Vietnam y China. Lo que más se ve son zapatillas y sandalias, con precios que arrancan bien abajo y complican a los comercios que fabrican acá.
El presidente de la cámara, Horacio Moschetto, dijo que las ventas cayeron 40% y que hoy fabrican la mitad de lo que hacían. También habló de una capacidad ociosa del 60%: de cada 10 máquinas, apenas 4 están prendidas.
La foto del rubro viene pesada: cerraron 240 fábricas, se perdieron 10.000 puestos y quedan unos 6.000 trabajadores del calzado en el país. Mientras tanto, varios empresarios liquidan stock para pagar sueldos y servicios, porque reponer mercadería ya parece una misión imposible. ¿Quién aguanta así?

