El Gobierno quiere ponerle un poco de ritmo al Senado en octubre con dos proyectos que ve mejor parados: la nueva Ley de Salud Mental y la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes, el famoso PCT.
Mientras tanto, la reforma política sigue en la heladera. En la Casa Rosada no quieren volver a mover la Comisión de Asuntos Constitucionales hasta juntar los votos que faltan, y ahí Diego Santilli quedó al frente de la rosca con gobernadores y aliados.
La jugada es separar la discusión electoral del resto de la agenda. En Nación creen que Salud Mental y el PCT tienen más chances de llegar al recinto, mientras siguen las charlas por las PASO, la Boleta Única y otros cambios que vienen dando vuelta hace rato.
El tratado de patentes es el que más camino trae hecho. Diputados lo aprobó en agosto por 147 votos contra 93, pero le agregó una reserva sobre el Capítulo II, así que ahora tiene que volver al Senado para terminar de cerrarse.
Ese acuerdo permite presentar una solicitud internacional de patente y seguir el trámite en los países elegidos por quien la pide, sin reemplazar la decisión de cada oficina nacional. La Argentina lo firmó en 1970, pero nunca completó la ratificación interna. Y sí, después de tanto ida y vuelta, todavía sigue quedando picando.
Del otro lado está la reforma de la Ley de Salud Mental, que también viene con varios retoques. El texto que trabaja el oficialismo cambia las condiciones de las internaciones involuntarias, suma controles y apunta a ordenar mejor la intervención profesional y judicial.
Entre los puntos que se miran aparece que esa internación requiera la evaluación de dos profesionales, al menos uno médico, y que en casos excepcionales la psiquiatría pueda completarse después si no hay disponibilidad inmediata. También se agregan reglas sobre duración, egreso, adicciones, teleconsultas y directivas anticipadas.
Con esos dos expedientes arriba de la mesa, otros proyectos quedan esperando turno. Super-RIGI, la reforma de la Ley de Sociedades, Hojarasca y los cambios en Etiquetado Frontal siguen trabados, mientras la Casa Rosada define qué intenta sacar antes de diciembre y qué queda para más adelante. ¿Habrá lugar para todo o alguien se va a quedar mirando desde la tribuna?

