El mercado de trabajo viene con la lengua afuera, y el informe del CEPA lo muestra sin vueltas. Con datos de la EPH del INDEC, el segundo trimestre de 2026 dejó más desocupación, más precariedad y más presión sobre quienes buscan laburo.
La tasa de actividad llegó a 48,9% y la de empleo a 45,0%, pero no por una fiesta económica. La población económicamente activa sumó 338 mil personas y la economía generó 265 mil puestos; el resto quedó en la lona: 73 mil desocupados más.
Así, la desocupación trepó a 7,9% y alcanzó a 1.793.000 personas. Traducido al idioma de la calle: hay más gente buscando una changa, pero el mercado no afloja ni un poquito. Y cuando el laburo no aparece, el rebusque se pone pesado.
El estudio también marca una mudanza brava: entre noviembre de 2023 y junio de 2026 se perdieron 245.664 empleos privados registrados. En paralelo, hubo 169.026 altas en monotributo, algo que el CEPA lee como “emprendedurismo de supervivencia” más que como espíritu de empresario.
En la misma línea, creció el trabajo no registrado y se achicó el empleo con aportes jubilatorios. El informe suma otro dato que pega de lleno: las aplicaciones de reparto y transporte funcionan como un rebusque rápido que evita quedar técnicamente desocupado, aunque muchas veces sea con jornadas cortitas y bastante incertidumbre. ¿Un mercado laboral más flexible o uno que quedó picando para el trabajador?

