El fenómeno de El Niño ya empezó a acomodarse en Argentina, pero no va a repartir agua parejo. Los especialistas avisan que el golpe será distinto según la región, y eso cambia bastante el panorama.
El climatólogo Eduardo Sierra explicó que no se trata de una escena fija, sino de un proceso largo. “El Niño es un proceso que se desarrolla como una película, no como una foto”, dijo, y marcó que su ciclo arranca entre marzo y abril de cada año.
También aclaró que un episodio fuerte no significa lluvias extraordinarias en todos lados. El calentamiento del Pacífico ecuatorial dispara efectos, sí, pero cada zona responde a su manera. O sea: no llueve igual en todos los rincones y listo.
En el litoral fluvial ya aparecen los mayores riesgos, mientras que en el centro del país la intensidad todavía es menor. Para la región pampeana, Sierra anticipó más lluvias de lo habitual en la primavera, un verano más cerca de lo normal y un febrero con tormentas importantes.
Después, el panorama volvería a cambiar en otoño, con un período muy lluvioso. En ese contexto, no descartó que la cuenca del río Salado vuelva a quedar expuesta a inundaciones. Y del otro lado, Leonardo de Benedictis remarcó que el fenómeno puede favorecer a algunas provincias con más agua para los cultivos estivales. ¿El clima dando vueltas y haciendo de las suyas otra vez?

