La reforma laboral de Javier Milei no logró ponerle un freno a la caída del empleo formal. Los números oficiales muestran que la cosa siguió para abajo, incluso después de la sanción de la ley.
Según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), entre noviembre de 2023 y julio de 2026 se perdieron 265.765 puestos de trabajo formal en el sector privado. Buena parte de esos casos terminó en monotributo o en la informalidad, o sea, menos derechos y menos aportes.
Si se mira julio contra junio, la baja fue de 12.716 asalariados privados, un retroceso del 0,2%. Fue el peor mes desde noviembre de 2025 y ya van 14 meses seguidos de caída, una racha que no afloja ni por casualidad.
El economista Martín Barrionuevo señaló que en los primeros 18 meses del gobierno se perdieron 105.646 empleos privados, y que después la sangría siguió con otros 160.119. También marcó que 22 de las 24 jurisdicciones terminaron con pérdidas, con Neuquén y Río Negro como excepciones por Vaca Muerta.
Desde abril, ya con la ley sancionada, la caída acumulada fue de 28 mil puestos formales privados. El gobierno insiste con que muchos pasan al monotributo, pero hasta ahí también se nota una desaceleración: de 6 mil nuevos entre abril y mayo, a 2 mil entre junio y julio. Y mientras tanto, el laburo en blanco sigue quedando picando, ¿no?

