La VTV entra en otra cancha. Con la nueva reglamentación, la revisión técnica también podrá hacerse en talleres mecánicos particulares, concesionarias e importadores habilitados.
Ojo con el detalle que salva el viaje al pedo: no alcanza con tener fosa, herramientas y buena onda. Para que el certificado valga, el lugar tiene que estar inscripto y autorizado en el sistema correspondiente.
Antes de sacar turno, conviene mirar el padrón oficial de establecimientos habilitados y chequear que revisen la categoría del vehículo. La inscripción es pública, gratuita y digital, a través de la plataforma de Trámites a Distancia.
Los centros deberán acreditar capacidad técnica, contar con equipamiento homologado y tener un ingeniero matriculado a cargo de la dirección técnica. Las plantas tradicionales siguen en pie, porque la aplicación del sistema también depende de la adhesión y de las reglas de cada jurisdicción.
La inspección seguirá apuntando a lo de siempre: frenos, suspensión, dirección, neumáticos, luces y emisión de gases contaminantes. Si aprueba, el conductor recibirá la oblea para el parabrisas y un certificado digital con la misma validez. ¿La clave? No regalarle la plata a un taller que todavía no esté en regla.

