Un juzgado civil y comercial de Pergamino le puso precio al papelón: una estación de servicio deberá pagar 7.010.000 pesos más intereses. Todo por cargar nafta en un auto diésel, un error que terminó con el motor hecho bolsa.
El caso arrancó el 15 de octubre de 2022, cuando el dueño de un Renault Clio, que entonces tenía 26 años, fue a cargar gasoil por 2.000 pesos. Pero en el surtidor se cruzaron los cables y un empleado le puso nafta por equivocación.
El propio playero reconoció el error cuando el vehículo empezó a fallar a metros del surtidor. Después, el auto fue llevado a un taller cercano sin encender el motor, pero la historia no quedó ahí: al avanzar apenas una cuadra, se apagó y no volvió a prender.
La empresa negó los hechos, cuestionó la documentación y rechazó toda responsabilidad. También se ausentó de la mediación obligatoria, así que quedó pagando en el expediente y en la cuenta final.
El juez entendió que hubo una relación de consumo y que la firma tenía más herramientas para explicar lo ocurrido. Con las pericias sobre la mesa, fijó daño material, daño moral, indisponibilidad del vehículo y una multa por daño punitivo. ¿La cuenta? Un surtidor que salió carísimo.

