El último reporte del Sistema Nacional de Información Criminal tiró un número que pega de frente: en 2025 hubo 5.209 muertes por suicidio en Argentina. Es el registro más alto de la historia y dejó una tasa de 11,8 casos cada 100.000 habitantes.
La suba fue de 22,6% frente al año anterior. Y el golpe más fuerte se ve en la franja de 20 a 34 años, donde el problema viene creciendo hace rato y sin hacer ruido, como esos quilombos que nadie quiere mirar pero siguen ahí.
El informe también marca una diferencia pesada: la tasa de suicidios consumados cuadriplicó a la de homicidios en 2025. Según el Observatorio de Política Criminal, eso muestra un cambio en la violencia que hoy se vive más hacia adentro que de un vecino contra otro.
En los datos de 2024, 561 jóvenes de 20 a 24 años, 567 de 25 a 29 y 486 de 30 a 34 se quitaron la vida. Esa suma explicó el 45,3% del total nacional de ese año, y dejó al suicidio como principal causa de muerte entre los 15 y 34 años.
El panorama provincial también viene desparejo. Entre Ríos encabezó el ranking con 20,8 casos cada 100.000 habitantes, mientras La Rioja mostró el salto más brusco: pasó de 13 suicidios en 2017 a una tasa equivalente a 50 en 2025. Con estos números sobre la mesa, la pregunta no es menor: ¿cuándo se ponen las pilas de verdad con la prevención?

