La cosa venía torcida desde hacía rato, pero terminó de explotar con seis allanamientos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La Policía Federal Argentina desarmó una banda narcocriminal que, según la investigación, seguía moviendo droga mientras su jefe estaba con tobillera electrónica.
La causa arrancó a principios de mayo, cuando el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N°2 de San Martín, a cargo de la Dra. Alicia Vence y con intervención de la Secretaría N°5 del Dr. Hernán Ariel Roncaglia, pidió avanzar con las pesquisas. El objetivo era seguirle el rastro a una supuesta estructura que guardaba estupefacientes en el partido de General San Martín.
Con el laburo de inteligencia, los agentes fueron atando cabos y detectaron cómo operaba la banda. Según el expediente, no solo acopiaban droga: también la movían por distintas zonas del Área Metropolitana de Buenos Aires, con una modalidad de reparto que parecía más de mensajería que de narcos. Y ahí apareció el presunto jefe: un hombre peruano, con antecedentes por venta de estupefacientes, que cumplía prisión domiciliaria.
La investigación también lo ubicó trabajando con su entorno familiar y usando vehículos de alquiler para la venta tipo “delivery”. Después localizaron seis inmuebles vinculados a la maniobra en barrios porteños como San Nicolás, Palermo, Belgrano y Villa Urquiza. O sea, el bardo estaba repartido por varios puntos de la ciudad, no en un solo escondite.
Cuando cayó la orden, los allanamientos se hicieron sobre viviendas de Capitán General Ramón Freire, Moldes, Lavalle, Fitz Roy y Álvarez Thomas. Hubo cuatro detenidos: tres hombres, dos peruanos y un argentino, más una mujer peruana, todos mayores de edad.
Además, secuestraron más de dos kilogramos de clorhidrato de cocaína, un ladrillo con logo de delfín, ketamina, tusi, marihuana, dos vehículos de alta gama, diez celulares, cerca de 4 millones de pesos, balanzas y papeles de interés para la Justicia. Una banda con tobillera, delivery y autos lujosos: una combinación que no cerraba por ningún lado, ¿no?

