Un control de rutina terminó con Ángel Silva, de 22 años, en la comisaría y con más de un problema encima. Iba por la calle con un bolso pesado, y adentro llevaba cosas de auto que no supo explicar.
El procedimiento fue pasadas las 20, en la esquina de Corrientes y Ruta 40, en Capital. Personal del Grupo de Acción Motorizada lo vio caminando con un bolso deportivo negro que venía cargadito.
Cuando lo pararon para revisarlo, el panorama quedó clarito: un gato hidráulico, una llave cruz, una llave de rueda, cuatro luces LED y un pantalón de jeans. El problema fue que, cuando le preguntaron de dónde salía todo eso, no pudo dar una respuesta convincente.
Ahí el asunto se puso picante. Según la Policía, el joven reaccionó con golpes contra los uniformados, fue reducido y trasladado a la Comisaría 2da. Un bolso lleno, respuestas flojas y un arranque violento: manso combo para una noche cualquiera.
Ya en sede policial, saltó el dato que terminó de complicar la película: Silva tenía un pedido de captura vigente por violación de domicilio, a disposición de la UFI Genérica. Mientras tanto, quedó abierto el expediente contravencional y la duda de siempre: ¿de dónde salió todo ese equipamiento?

