Dos motos terminaron secuestradas por la Policía de San Juan después de que los controles les marcaran varias luces rojas. Una apareció con patente trucha y otra con el motor limado, un combo bastante poco prolijo.
El primer caso salió a la luz en el puesto de control San Carlos, en Sarmiento, donde revisaban vehículos que venían desde Mendoza. Ahí frenaron una Toyota Hilux gris, manejada por un hombre con domicilio en Las Heras, que llevaba en la caja una Bajaj de alta cilindrada.
Con la intervención de personal de Sustracción de Automotores, la inspección mostró varias irregularidades. La moto tenía una chapa patente apócrifa y adulteraciones visibles en el motor y el cuadro, además de anomalías en la cédula de identificación.
Por orden del Ayudante Fiscal de Abordaje Territorial, secuestraron la motocicleta y la documentación. El otro operativo fue en Avenida Rawson y Tierra del Fuego, donde entrevistaron a un hombre de 30 años, domiciliado en Rawson, que andaba en una Gilera Smash de 110 centímetros cúbicos.
Ahí saltó que no tenía seguro obligatorio ni licencia de conducir, y además le faltaban espejos retrovisores y agarraderas. Después, en la revisión más fina, apareció lo más pesado: la numeración del motor estaba limada. ¿Querían pasar desapercibidas? Parece que no les salió nada bien.

