La Justicia de Rawson le puso punto final, al menos por ahora, a una estafa bien conocida: el cuento de la rueda pinchada. Hugo Sebastián Peruzzi fue condenado a un año y seis meses de prisión efectiva por cuatro maniobras con ese ardid.
Lo curioso del caso es que el acusado se hizo cargo de todo para intentar sacar del medio a su pareja, que sigue investigada. Una jugada bastante arriesgada, porque en tribunales no alcanza con decir “fui yo” y listo.
La maniobra arrancaba en la Villa 17 de Agosto, donde publicaban motos a buen precio en Facebook Marketplace con perfiles falsos. Cuando alguien caía, entregaba la plata y el supuesto vendedor pedía un momento para inflar la rueda en una gomería. Después, se esfumaba como por arte de magia.
En una de las estafas, una víctima transfirió 300 mil pesos por una Motomel 110 cc a una cuenta vinculada a Carlos Samuel Godoy Carrizo. El juicio abreviado fue homologado por la jueza de Garantías Flavia Allende, con la defensa oficial de Germán Riveros.
Godoy Carrizo, albañil y sin antecedentes, recibió dos años de prisión condicional por los mismos hechos. Peruzzi, en cambio, ya tenía condenas previas por robo y drogas, así que su panorama venía torcido de antes. Y la otra pieza de este bardo, Dayana Rocío González, de 33 años, sigue bajo investigación: ¿quién manejaba realmente la logística del negocio?

