La Justicia condenó a Agustín Nicolás Silva, de 26 años, por dos casos de extorsión cometidos a través de Grindr. Según la resolución, contactaba a hombres por la aplicación y después les exigía dinero con amenazas de contar o publicar aspectos de su vida sexual.
El episodio más grave ocurrió en los primeros días de agosto. Silva se reunió con una víctima en su casa y, de acuerdo con la acusación, cerró la puerta con llave para que no pudiera irse hasta que hiciera una transferencia bancaria. Después siguieron los mensajes y llamados con nuevas exigencias de plata.
Las amenazas apuntaban a publicar en Facebook fotos, conversaciones y acusaciones relacionadas con la orientación sexual de la víctima. Frente a esa presión, el hombre hizo varias transferencias que, en total, rondaron los $260.000.
El segundo caso siguió una mecánica parecida. También a través de Grindr, Silva habría pedido dinero de manera inmediata y volvió a usar la amenaza de difundir material íntimo y la orientación sexual del otro hombre. En esa oportunidad, la víctima terminó pagando $40.000 y después $60.000.
Con las pruebas reunidas en la investigación, el tribunal concluyó que hubo una misma modalidad de apriete en ambos hechos. El fallo vuelve a dejar una señal clara: cuando alguien usa las redes o las apps para extorsionar, la denuncia es clave para frenar el daño y evitar que el miedo siga creciendo.
Ante cualquier intento de coacción digital, se recomienda denunciar en la línea 144 o en las comisarías especializadas.

