Martín Gómez, funcionario policial, terminó condenado por usar una tarjeta de Mercado Pago que no era suya. La maniobra quedó asentada en varios comercios y la Justicia la cerró con un juicio abreviado.
Según la acusación, hubo consumos en un maxi kiosco por $26.040, $4.410 y $13.500. También aparecieron pagos en un lavadero y gomería por $16.940 y $14.740, todos con la tarjeta de Jorge González.
La investigación estableció que esos movimientos se hicieron sin autorización del denunciante. Con ese cuadro, Gómez fue encontrado responsable de hurto simple por su condición de funcionario policial, en concurso real con estafas reiteradas.
Como salida alternativa al juicio oral, las partes acordaron una pena de tres años de prisión de ejecución condicional. O sea: prisión en suspenso, pero con reglas de conducta para no volver a hacer la misma macana.
Entre esas condiciones, deberá mantenerse lejos del denunciante, tanto en su casa como en su lugar de trabajo. La Justicia bajó la persiana con una condena y varias restricciones; ¿barato el intento, no?

