El fiscal Roberto Mallea, de la UFI ANIVI, contó cómo se empezó a desarmar este caso que terminó con una condena a 10 años de prisión para una mujer. La acusaron de facilitar la prostitución de su hija y de ejercer violencia sobre ella.
Todo arrancó el 14 de enero de este año, con dos denuncias que entraron por separado. Una cayó en CAVIG y la otra en ANIVI, pero después las unificaron para que la investigación no quedara hecha un bardo.
Las presentaciones fueron hechas por personas cercanas a la menor. Según explicó Mallea, la causa permitió reconstruir que los hechos habrían empezado cuando la niña tenía 9 años y se extendieron durante varios años; hoy la víctima tiene 13.
El fiscal señaló que, de acuerdo con las pruebas reunidas, la mujer permitía el ingreso de hombres y habilitaba situaciones de abuso contra su propia hija. También aclaró que la médica legista no encontró lesiones en las partes íntimas de la menor, aunque sí lesiones en su cuerpo.
La investigación sigue con otra línea abierta: identificar a los hombres que habrían tenido contacto con la niña. La Brigada de Investigaciones todavía trabaja en ese punto, pero por ahora no alcanzó para avanzar contra ellos. ¿Se cerró todo? Todavía no, porque esa parte sigue quedando picando.
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