Un grupo de estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan puso el tema sobre la mesa y no precisamente para una charla de cursada. Según denunciaron, un compañero habría usado fotos de sus perfiles de Instagram para crear imágenes sexuales falsas con Inteligencia Artificial.
Las alumnas contaron que las fotos eran publicaciones comunes, de esas que cualquiera sube sin pensar en el quilombo que puede venir después. A partir de ese material, siempre según la denuncia, se habrían generado representaciones íntimas en las que aparecían ellas, sin autorización.
El caso salió a la luz en redes sociales, donde las presuntas víctimas difundieron mensajes para contar lo ocurrido y pedir respuestas. En esos posteos señalaron como presunto responsable a un estudiante identificado con las iniciales S.P.
De acuerdo con lo que expresaron, el contenido no se habría quedado guardado en un solo celular. “Estas imágenes las difundió por su entorno y se presume que también fueron difundidas a través de su cuenta secundaria”, indicaron en uno de los comunicados.
Las estudiantes aseguraron que ya hicieron las denuncias por las vías correspondientes, pero cuestionaron que el joven siga yendo a la facultad con normalidad. La situación dejó malestar y una pregunta que queda picando: ¿qué pasa cuando la tecnología se usa para hacer daño?

