Un penitenciario sanjuanino quedó preso y bajo la mira de la Justicia por un hecho gravísimo en el penal de Chimbas. El acusado es Gustavo Alfaro, señalado por un presunto abuso sexual contra un interno durante una requisa.
La causa arrancó por una denuncia presentada en febrero y ahora avanzó con prisión preventiva. El juez de Garantías Gerardo Javier Fernández Caussi resolvió que Alfaro siga detenido por dos meses.
Según la investigación, todo pasó el 19 de febrero, cerca de las 20:50, cuando un interno identificado como A. volvió al Servicio Penitenciario después de una salida transitoria. En el control, los agentes habrían detectado algo extraño en la zona anal.
La hipótesis fiscal sostiene que, en vez de pedir la intervención médica que correspondía, Alfaro habría ordenado al preso sacarse la ropa y usar un balde. Después, siempre según la acusación, habría hecho una revisión invasiva y el interno terminó con lesiones y sangrado. Un flor de bardo, de esos que no se explican con una orden apurada.
El traslado al hospital se concretó más tarde, ya con intervención judicial, y allí los médicos constataron que no había ningún objeto alojado en el cuerpo. La denuncia fue hecha al día siguiente por la madre del interno, tras escuchar el relato de su hijo, y luego se sumaron testimonios que complicaron la situación del penitenciario.
Entre esos dichos aparece el de un compañero de celda, que lo vio volver llorando y con miedo, y el de una médica de guardia, que dijo haber escuchado gritos de dolor. Con esos elementos, la Fiscalía imputó a Alfaro por abuso sexual con acceso carnal agravado, incumplimiento de los deberes de funcionario público y vejaciones. ¿Cómo se sale de una así sin que la investigación quede picando?

