El oficial inspector Matías Carrizo, instructor en el uso de pistolas eléctricas Taser, quedó en el centro de un bardo en un supermercado de avenida Benavidez, en Capital. Lo retuvieron en la puerta cuando intentaba salir con mercadería que no había pagado.
Según fuentes judiciales y policiales, el hecho pasó el viernes por la noche, cerca de las 20.30. Carrizo estaba de civil y con otra persona, y el personal de seguridad lo frenó después de ver la maniobra por las cámaras del local.
La seguridad llamó al 911 y se armó el procedimiento con el Comando Radioeléctrico, la Comisaría 26ª y el fiscal de turno de la UFI de Flagrancia. Tras pasar por caja y abonar solo parte de las compras, habrían detectado otros productos que no se mostraron al pagar.
La encargada de la sucursal, Yanina Vargas, consultó a la gerencia zonal de Mendoza, representada por Héctor Varela. Desde allí autorizaron no hacer la denuncia si el efectivo pagaba la mercadería, valuada en 76.000 pesos.
El caso quedó asentado en un acta con el procedimiento y el comprobante de pago, sin causa penal abierta. Igual, puertas adentro de la fuerza el tema dejó ruido, porque Carrizo es instructor de capacitaciones sobre Taser y ahora se espera un sumario administrativo. ¿Quién iba a decir que una compra terminaba con tanto movimiento?
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