El 26 de agosto, el viento Zonda dejó un escenario bravo en San Juan y los bomberos voluntarios terminaron al límite. Después de más de seis horas de trabajo, salieron a pedir una ley que los ampare y les dé respaldo de una vez.
La bronca la puso sobre la mesa Agustín Moya, referente del cuartel de Bomberos Voluntarios de Pocito. Contó que estuvieron trabajando desde las 12 en un domicilio de calle 11, en un loteo, con solo tres móviles y personal voluntario.
“El sistema de emergencias colapsó”, lanzó Moya, con tono de quien ya no tiene resto para dar vueltas. También apuntó que los incendios alcanzaron zonas del Médano de Oro y del Barrio Las Palmeras II, donde el laburo fue a puro pulmón.
Según explicó, los Bomberos de la Policía también intervinieron, pero la demanda los pasó por arriba. En medio del incendio de un corralón, Moya remarcó que los voluntarios siguieron trabajando sin descanso y que, si no estaban ellos, el panorama quedaba picando feo.
La Asociación de Bomberos Voluntarios de San Juan ya había hecho pública su pedido por una ley provincial. Quieren cobertura médica, respaldo legal y una norma que ordene su actividad, sin pedir sueldo, pero con el reconocimiento que merecen los más de 350 efectivos distribuidos en unos 14 cuarteles. ¿Hace falta esperar otro Zonda para que los miren en serio?

