Maico Román Reinoso Cortez, de 25 años, quedó en la mira por un arrebato que empezó como charla y terminó en persecución. El hecho pasó en Chimbas, cerca de calle Chaco y Aberastain, y dejó a más de uno con el julepe cruzado.
Según la versión policial, el hombre se acercó a dos adolescentes, ganó confianza y en un movimiento rápido les sacó un iPhone 12 Pro. Después salió rajando, como si el asunto fuera a quedar en la nada, pero no le salió ni cerca.
El padre de una de las chicas lo vio correr hacia el oeste por Aberastain y varios vecinos ayudaron a marcar por dónde se había metido. Así llegó la pista hasta una vivienda sobre Aberastain al 630, en el interior de la Villa Ramos.
Con el aviso al 911, el Comando Radioeléctrico Norte fue hasta el lugar y, con permiso del dueño de la casa, revisó el inmueble. Ahí lo encontraron escondido en una habitación del fondo, donde ya no había mucho margen para seguir haciendo la del zorro.
Durante la requisa, los policías hallaron el teléfono entre sus pertenencias y lo aprehendieron. Después de eso, y por la tensión que se armó con algunos vecinos, las patrullas se replegaron hacia la Comisaría 17ma. La UFI Flagrancia abrió el Legajo N° 118/26 por robo, con intervención del fiscal Mario Quiroga y el ayudante fiscal Oscar Oropel; quedó alojado en los calabozos, ¿y ahora dónde se iba a esconder?

