En San Juan, la Policía viene moviendo bastante el avispero: entre enero y los primeros días de agosto de 2026 secuestró 87 armas de fuego, según un relevamiento propio de la fuerza. El dato no es menor, porque habla de lo que se saca de la calle y de los barrios antes de que termine en un problema más grande para la gente.
El panorama es bien variado. Aparecen armas de fabricación casera, revólveres, pistolas calibre .22 y 9 milímetros, escopetas, carabinas y hasta fusiles, recuperados en operativos hechos en distintos puntos de la provincia.
Los procedimientos surgieron por distintos motivos: allanamientos por investigaciones de delitos comunes, controles en rutas y zonas forestales, persecuciones en la vía pública y también llamados al 911. En cada caso intervino la Justicia a través de las Unidades Fiscales correspondientes.
El mes más cargado fue abril, con 22 armas secuestradas. Después se ubicaron marzo, con 13, y junio, con 11.
En abril se dio el pico del período analizado. De las 22 armas incautadas, más de la mitad eran de fabricación casera. Entre ellas hubo seis conocidas como “tumberas”. También se secuestraron cuatro pistolas Bersa calibre .22, dos Browning 9 mm, dos Hi Power, tres revólveres y un rifle calibre 16.
En marzo se habían registrado 13 armas, con bastante presencia de revólveres calibre .32 y .22. Ese mes también aparecieron armas cortas y largas de fabricación casera, una escopeta Bersa calibre 16, dos carabinas .22, una pistola Browning 6 mm y una pistola 9 mm.
Los primeros meses del año mostraron otra postal. En enero fueron cuatro las armas secuestradas, con predominio de réplicas y armas caseras. Entre ellas hubo una carabina Mahely, una pistola réplica de CO2, una pistola de fabricación casera y una réplica Fox con 12 balines.
En febrero el número subió a 10 armas. Ahí empezó a verse más presencia de armas calibre .22 y pistolas Bersa. Uno de los operativos más importantes fue el 3 de febrero, cuando se incautaron seis armas en un mismo procedimiento, además de municiones.
Junio y julio tuvieron un rasgo particular: los controles en zonas rurales y forestales permitieron detectar armas largas y de grueso calibre, además de mucha munición. En junio se secuestraron 11 armas. El operativo forestal del 26 de junio terminó con la incautación de una carabina CZ .22, un fusil Remington 30-06, un fusil CZ 308 y un fusil Howa 308. En ese procedimiento también se secuestraron 466 municiones.
Durante julio se registraron otras 10 armas, entre ellas fusiles Winchester, una escopeta Beretta, una escopeta Swithers y carabinas Winchester y calibre .22. En ese operativo se contaron 300 municiones de distintos calibres.
El relevamiento también muestra que agosto arrancó movido: en los primeros diez días ya se contabilizan ocho armas secuestradas. Uno de los procedimientos más recientes fue el 5 de agosto en Chimbas, después de un llamado por detonaciones cerca de Villa Juan XXIII. Allí se secuestró una pistola Bersa Thunder 9 mm, junto con dos cargadores y 21 municiones.
En esos primeros días del mes también se incautaron tres armas de fabricación casera, dos Browning 9 mm y otra Bersa 9 mm.
En limpio, el mapa de los secuestros deja cuatro escenarios bien marcados: investigaciones y allanamientos por delitos comunes, controles en rutas y zonas forestales, persecuciones o procedimientos en la vía pública y hallazgos derivados de llamados al 911. La Justicia intervino en cada caso, y las actuaciones quedaron ligadas a la presunta tenencia o portación ilegal de armas de fuego, según las circunstancias de cada procedimiento.
Para la comunidad, el dato que más pesa es simple: 87 armas fuera de circulación en lo que va del año. Y entre ellas, varias de las más pesadas aparecieron en controles rurales y forestales, lejos del centro, pero con impacto directo en la seguridad de todos.

