La madrugada en Pocito arrancó con ruido de fierros y terminó con un detenido. Fabricio Frías Herrera quedó demorado después de un robo en una distribuidora y la Justicia le otorgó una suspensión de juicio a prueba por dos años.
El hecho fue el 30 de septiembre, cerca de las 4:10, en la “Distribuidora Negro Lucas”. Un vecino se despertó por los golpes, miró por la ventana y vio a dos tipos metiendo mano en el comercio de enfrente.
El hombre avisó al dueño y llamó al 911. Mientras esperaban a la Policía, los sospechosos rompieron cuatro candados con una tijera cortapernos y después patearon una puerta de vidrio hasta hacerla volar en pedazos.
Ya adentro, se llevaron mercadería y dos balanzas digitales. En la huida dejaron una en la puerta de la casa, pero se fueron con la otra y con un bolso que tenía dinero en efectivo. Un clásico bardo de madrugada, pero con final bastante corto para uno de ellos.
Los dos escaparon por calle Aberastain hacia el norte, pero se cruzaron con el propietario, que iba rumbo al negocio. Entraron entonces al barrio Joaquín Uñac y uno fue alcanzado en la esquina de Nicaragua y Río Gallegos. La Policía recuperó el bolso con la plata, mientras el cómplice siguió por Nicaragua hacia el este con la otra balanza. ¿Y ahora quién explica el apuro?

