La cosa se puso espesa este martes en la Justicia sanjuanina. A Franco Nicolás Narváez Rivero, cabo de la Policía de San Juan, lo imputaron por peculado en la Sección Automotores.
La audiencia de formalización la encabezó el juez de Garantías Diego Sanz. Del otro lado empujaron la causa los fiscales Roberto Ginsberg y Claudia Salica, junto con el querellante Agustín Idemi, por la Fiscalía de Estado.
Todo arrancó por una seguidilla de robos de ruedas de auxilio entre junio y julio. Los investigadores juntaron siete legajos con la misma modalidad y apuntaron a autos estacionados en la vía pública, un bardo que venía repitiéndose con demasiada prolijidad.
La pista los llevó hasta una casa del barrio Natania 20, en Rivadavia. Allí secuestraron 28 ruedas de auxilio, y la mujer que vive en ese domicilio, cuñada del imputado, dijo que las recibía por pedido de Narváez.
Después vino el dato que hizo ruido dentro de la fuerza: en Automotores faltaban 90 cubiertas. Según los registros, debía haber 1.268 neumáticos entre compras del Gobierno y donaciones, pero el conteo físico marcó 1.107. Y para completar el cuadro, el encargado del depósito reconoció que las 28 ruedas secuestradas eran de la repartición. Narváez, lejos de quedarse callado, habló y dejó más preguntas que respuestas: aseguró que hubo “maniobras” de sus superiores y que las cubiertas eran suyas, compradas “de buena fe”.

