La camioneta enterrada en la Pampa del Leoncito ya dejó de ser solo una postal del bardo y pasó a la Justicia. El juez de Paz Letrado de Calingasta, Andrés Troche, condenó a Agustín Añó y Pablo Abraham por el daño al patrimonio natural provincial.
La cuenta no fue chica: las multas superan los $9.231.440. Y, de yapa, el juez autorizó sacar la Toyota Hilux que sigue clavada en el Barreal Blanco desde el 8 de agosto.
Según la resolución firmada este viernes, ambos entraron a una zona protegida por un sector al sur de la Pampa del Leoncito. Esa huella existía, sí, pero no estaba habilitada para circular; una cosa es ver el camino y otra muy distinta andar como si nada.
Para el fallo, no fue un desvío inocente sino una decisión de meterse por un área no permitida. Abraham reconoció en el expediente que él manejaba la camioneta cuando ingresaron, mientras que Añó corrigió su primera versión y terminó diciendo lo mismo.
El informe técnico fue clave: midió 280 metros cuadrados afectados, con 35,28 metros cuadrados de daño severo y huellas de hasta 63 metros. El resto también quedó marcado, y hasta la moto que intentó ayudar a sacar la Hilux sumó más terreno alterado.
Lo que más pesó fue otro dato: el suelo podría tardar entre 50 y 80 años en recuperarse de manera natural. El retiro de la camioneta quedó autorizado para este viernes 4 de septiembre, entre las 17.30 y las 19, con control de Gendarmería, la Comisaría 33 de Barreal y Ambiente. ¿Salida limpia después de semejante papelón? A ver.

