La Justicia de Cruz del Eje condenó a Ángel Villada a 14 años de prisión por el asesinato de su amigo Raúl Federico Oliva. El caso sacudió a Córdoba por la brutalidad del final y por la trama de negocios que había entre ambos.
Según la investigación, Oliva viajó desde Río Ceballos hasta La Falda para reclamar una suma de dinero ligada a esos acuerdos. Después de eso, estuvo desaparecido casi una semana y sus restos aparecieron desmembrados dentro de bolsas de residuos en el norte del Valle de Punilla.
El tribunal lo encontró culpable de homicidio calificado por el uso de arma de fuego al cerrar el juicio esta semana. Todavía falta definir si cumplirá la pena en una unidad penitenciaria o si seguirá con prisión domiciliaria, beneficio que tuvo hasta julio pasado porque cuidaba a un hijo con trastorno del espectro autista.
La causa también reconstruyó la última parte del recorrido de Oliva. Una cámara de seguridad privada lo registró entrando al local de venta de instrumentos musicales de Villada, pero no hubo imágenes de su salida. Ahí quedó picando la sospecha, y el resto terminó siendo una pesadilla confirmada por la autopsia.
La desaparición fue denunciada el 24 de febrero de 2025 y el 1 de marzo de 2025 hallaron partes del cuerpo en la zona rural de Escobas, sobre el límite entre Punilla y Cruz del Eje. Los peritajes después confirmaron que la víctima murió por disparos de arma de fuego y que el desmembramiento fue posterior. Tremendo cierre para una historia que empezó como un reclamo de plata y terminó en un crimen espantoso, ¿no?

